Ok. Lo tengo que contar en algún lado. Así soy, tengo una naturaleza tal que me siento un muñequito de tela relleno de arroz o lentejas que quieren estallar... me estoy descosiendo... por aquí, por allá... y mis ojitos de botón...
Lo que hizo fue una presentación muy esquemática de un texto de "ese" filósofo. La presentación era clara: prácticamente una muy buena entrada de la Wikipedia o de alguna enciclopedia filosófica (es más, ojalá hiciera él mismo la entrada en castellano de la Wiki). Pero no proponía nada nuevo. Bueno, dirán ustedes, ante un público no especialista, lo mejor es dar a conocer al autor rarito... ¿para qué aburrir al público con una discusión de la que no está al tanto?
Pero no. Es que él mismo no entendió una pequeñísima parte de su exposición. Y por ahí, una de las mentes más rápidas de CU atrapó al vuelo el pequeño desliz...
Sí, ya saben, el público no es especialista... pero es brutalmente inteligente.
Eso y otros detalles me movieron el tapete. Ok. Mi tesis es de maestría. Es de un autor "rarito". Ya hasta el asesor me dijo "además de mí, tú eres la única que sabe del tema". Y ¿eso qué? yo –plus él, se entiende– soy la única que se ha chutado el De homine, a Avicena y a Averroes ¿no? Y dice el asesor que bueno, que mi "revisor" ¿qué me va a objetar? ¡acaso sobre Aristóteles! (acá guardo silencio recordando que a) el otro rarito que sale en la tesis es Nemesio y b) ¿qué acaso no todo el desmadre de la tesis tiene que ver con el ser SPIRITUALIS...? ejem... no, no sólo sabe de Aristóteles). Pero fue el mismo asesor el que me metió en camisa de once varas (¡a alguien tengo que echarle la culpa!) Quesque leyera a Bermúdez (y, por cierto, cosas del destino, la edición que tengo de Thinking without Words vino desde Colombia), quesque había que traducir a contemporáneo (contemporanese diría Fodor) a Alberto, quesque el contenido no conceptual en Alberto y Avicena, quesque...
y luego, el problema de la "imagen" ¿qué es una imagen? ¿tenemos pequeñas imágenes en la cabeza?
y luego Searle y Dennett y McDowell (el traductor del Teeteto!) y...
y en una larga cadena de sucesos bibliográficos, me atoré con Gareth Evans y...
¡¡¿¿¿EVANS???!!
¿Cómo lograr que mi tesis no sea una bonita entrada de la Wikipedia? Le he invertido demasiado tiempo. De haber pensado con un poco de practicidad, ya estaría yo en el segundo año de doctorado, después de haberme titulado con una traducción del Liber de Anima de Avicena y una respuesta a los argumentos de Hasse-Black-Kaukua. ¡Ya lo tenía todo! y por imbécil, decidí continuar con Alberto...
...¿Por qué?
¡Porque el asesor así me lo dijo! Me preguntó en aquellos ayeres si yo quería dejarle ahí, en Avicena, o le seguía con Alberto. Pero acotó (¿¡por qué!? ¡eso fue crueldad), acotó así: "yo no sé de Avicena".
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Después de varios meses, al fin estoy leyendo un artículo que el asesor me recomendó. Él sólo se acordaba que era de Eco (y le pregunto ¿la Estructura Ausente? y me contesta: "no, no una novela". Y lo quiero hacer pedacitos). "Animal Language" en On Medieval Theory of Signs. También llegó a mis manos al fin Theory of Vision de David Lindberg. La ventaja de ambos libros es que son mucho más fáciles de leer que Evans. Y espero enfrentarme a Evans luego, en Doctorado. Pero ¿con qué lo "sustituiremos"? es decir ¿que dialecto del "contemporanese" aprenderemos a hablar?
Aquí tengo a Grice y el asunto de la Teoría Causal de la Percepción (ed. cuadernos Crítica). Lo compré casi por accidente (me costó 5 pesos). Bueno, es verdad: nadie en la Edad Media se pregunta por criterios o condiciones necesarias y/o suficientes para definir percepción, y menos una teoría causal. Todo es una especie de experimentos (¿mentales?) a base de prueba y error. ¿No? Pero las condiciones necesarias y suficientes están ahí, sólo que no son explícitas. ¿Qué consistencia, naturaleza, estructura deben tener las imágenes? Ooohh... eso es lo que no convence a nadie ni en lo que nadie se pone de acuerdo. Y a esa pregunta es a la que da su EXTRAORDINARIA Y DEVASTADORA-MARAVILLOSA respuesta [pausa dramática], Alberto.
A peeeeeeenas estoy entiendiendo muchas cosas. De filosofía en general, de la Edad Media, del Siglo XIII, del mismo Alberto Magno. Para mi gran suertesota (acá el crédito es toditito del super asesor) ese tema casi no ha sido trabajado a profundidad. Claro: ahí está Wolfson y Steneck... pero no les interesa justo lo que a mi. Y Black... ¡oh Apis Nigra! tiene la más pior interpretación de Alberto, justo porque lo quiere meter, a ovo, dentro de su esquema mental (que cierto Puertorriqueño le copió íntegro ¡que no se haga! :s ¡por eso tan felicitado! pues nomás nos estaba volviendo a contar el cuento de Black... –creo... quisiera leer su texto completo :( ) Algo similar pasa con Hasse: su interpretación de Alberto depende de su interpretación de Avicena. Pero Hasse, al menos, es más prudente.
Ojalá mi tesis sí sea un poquitín original. Digo, para que valga la pena estarme muriendo de hambre por falta de beca. Que valga la pena, que valga la pena *esponja hace changuitos, y regresa con su ídolo número uno en el universo, Umberto Eco*)
Abur...
PD: un día de estos, cuando me titule, me voy a dedicar a sacar fotos a propósito de mis post... como esta...











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